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CÓMO SER FELIZ EN EL TRABAJO

FELICODAD EN EL TRABAJO

«Hay que aprender a planificar, a cambiar de actitud, a enfrentar con alegría cada tarea es fundamental para lograr la felicidad en nuestro trabajo.»

Acciones para lograr la felicidad en las tareas laborales

Las razones para la infelicidad en el trabajo pueden ser muchas: poca remuneración, trabajo muy pesado, mala relación con los compañeros, un jefe poco comprensivo y exigente o simplemente la tarea que nos toca no es para nosotros.

Sin caer en discusiones sobre si la felicidad existe o no, pretendemos con este término referirnos a encontrar el estado de paz interior como para que nuestro trabajo no sea una carga que nos afecte en la vida diaria. Estar en el trabajo debería ser como hacer las tareas del hogar: ambas nos cansan o resultan pesadas, pero debemos sentirnos como en casa.

La formula de la felicidad en el trabajo no siempre está en cambiarlo ni soñar con trabajar en Google, lugar que aparenta ser de ensueño. Si tienes la posibilidad de cambiarlo y crees que lo que haces no es para ti, entonces adelante. Pero si son otras las cuestiones que te llevan a la infelicidad, por más que vayas de una empresa a la otra no encontrarás la paz interior que necesitas para disfrutar de tus tareas diarias.

Entonces, es momento de actuar, de asumir que quizás el cambio tiene que venir de nosotros mismos y no de las condiciones laborales. Aprender a planificar, a cambiar de actitud, a enfrentar con alegría cada tarea es fundamental para lograr la felicidad en nuestro trabajo.

Levantarse más temprano.

No hay nada más lindo que dormir unos minutos más luego de que haya sonado el despertador, pero es un arma de doble filo. Minutos más tarde nos levantamos desesperados porque llegamos tarde al trabajo, vistiéndonos apurados, despeinados, y lo peor de todo, sin desayunar o haciéndolo a las apuradas. ¿Acaso esto no genera mal humor? Sin lugar a dudas, y si comenzamos mal el día difícilmente podamos continuar la mañana con buen ánimo.

Entonces, lo mejor será levantarnos de un salto la próxima vez que suene el despertador para evitar la tentación de seguir durmiendo, y aprovechar 20 – 30 minutos antes que sea la hora de salir para dedicarnos a nosotros mismos. Vestirnos, asearnos y desayunar tranquilos, leyendo el diario, escuchando música o radio o lo que nos guste hacer para disfrutar el momento relajados antes de salir a enfrentar el día.

Organizar todo la noche anterior

Antes de acostarnos la noche anterior podemos dejar todo listo para que al día siguiente este todo organizado y no nos olvidemos lo que tenemos que llevar. Nada mas odioso que llegar al trabajo y darnos cuenta que nos olvidamos algo.

Entonces, podemos anotar en una lista las cosas que solemos llevar siempre (celular, llaves, billetera, set de maquillaje, etc.) y dejar esa nota en un lugar visible, como puede ser la heladera o la puerta de salida.

Teniendo todo organizado evitaremos la frustración de llegar al trabajo sin eso que tanto necesitamos.

Lo importante primero

En todas las tareas cotidianas la prioridades mandan, y si dejamos las más importantes para el final corremos el riesgo de que al querer hacerlas estemos cansados, o nos quede poco tiempo y tengamos que quedarnos más tarde obligados a terminarlas, generando mucho estrés y ganas de irnos de inmediato. Resultado: trabajo hecho a medias y con altas posibilidades de error.

Será mejor enfrentar al comienzo del día lo más importante o exigente, y luego continuar con lo más liviano hasta el final de la jornada. Esta comprobado que las primeras horas de la mañana son las más productivas para la mente y el cuerpo. Aprovechemos esa lucidez para poner todo el empeño en hacer las tareas más complicadas. Así, una vez que terminemos con eso, disfrutaremos mas el resto del día con mayor alegría.

A pedir lo importante

En todo trabajo las condiciones deben ser favorables para que el empleado sea más productivo. Cualquier empresa que se jacte de seria e inteligente debe saberlo. Por eso, si creemos que necesitamos algo para trabajar más cómodos, debemos hacerlo saber.

Hay que quitarse el miedo de enfrentar al jefe y reclamar por lo que consideramos es justo. Si crees que tu trabajo es muy pesado, si te cargan con todas las tareas a ti, es muy posible que tu jefe considere que puedes hacerlas todas, porque de hecho lo estás haciendo, aunque sea a costa de tu integridad física y mental. Pero ten en cuenta que si no le dices lo que sientes él puede no saber que ese trabajo te está matando. Entonces, explícale a tu jefe que necesitas más libertad, menos tareas para poder hacerlas todas más tranquilo y sin presiones. Todo esto redunda en un mejor desempeño siempre.

Si tienes una silla incómoda, un monitor de computadora sin pantalla anti réflex, hay poca luz en tu oficina o cualquier aspecto que te esté provocando malestar físico o espiritual, es hora de tomar el toro por las astas y enfrentarlo. Dialogando la gente se entiende. El miedo a negociar suele ser muchas veces síntoma de infelicidad en tu trabajo, ya que no te permite obtener lo que necesitas, y además te hace sentir frustrado por no saber cómo encararlo.

Enfrentar los desafíos

De lunes a jueves estamos esperando que sea viernes, porque llega el fin de semana. Pasa el sábado y el domingo se vuelve depresivo porque al otro día arranca una nueva semana. Esta sensación de angustia por comenzar de nuevo el trajín diario hace que uno comience mal predispuesto la semana, y esa sensación puede continuar hasta el viernes. ¿Porque sufrir tantos días para estar bien solo uno o dos? Hay que cambiar de actitud.

Tratemos de pensar en positivo, de considerar que la semana que comienza traerá nuevos desafíos para desempeñarnos laboralmente, y si vemos a esos desafíos con ganas y abiertos positivamente, enfrentarlos será mas fácil, mejoraremos nuestro desempeño y creceremos profesionalmente. Nada más lindo que sentir que superamos los obstáculos en todos los ámbitos. En el laboral tiene doble valor, porque estamos enfrentando los desafíos propios, internos (miedo, estrés), y los ajenos (tareas para la empresa que recaen sobre nosotros).

Los síntomas de infelicidad en el trabajo pueden ser muchos, si las razones son verdaderamente ajenas a uno puede que todos estos consejos no sirvan de nada, pero está en cada uno hacer una autocrítica sincera para determinar que tanto contribuye nuestro estado de ánimo en esa infelicidad.

Trabajar organizados, con alegría, entusiasmo y hacer lo que a uno le gusta son claves para lograr la felicidad en el trabajo. Si tenemos estas características de nuestro lado el estrés y los malestares laborales no tendrán lugar en nuestra vida cotidiana. El cambio de actitud y organización depende de nosotros.

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